Sueño de verano

Anoche soñé con vos. Fue como si ese sueño que rondaba mi mente todo el tiempo, se hiciera de repente una hermosa realidad.

Tú estabas en tu departamento con tu mejor amiga. Yo de repente entraba como si lo hiciera habitualmente, quizás presagiando lo que quisiera pasara todos los días.

Entonces subí al ascensor y te llamé para hablar. Fue todo muy raro, muy cargado de palpitaciones, pero como casi siempre pasa en los sueños, de un momento para otro, como salteando imágenes, fue como si hubiésemos hablado todo; como si nos hubiésemos dicho en un par de segundos, ocho años de pensamientos. Ocho años sin vernos. Ocho años de letargo.

Luego en ese salto de imágenes, aparecimos en una habitación (de tu departamento seguramente) y como en un bello sueño paralelo, intentamos hacer el amor. Pero claro, en ese preciso momento fuimos interrumpidos por alguien que no se quien era, pero parecía un familiar tuyo. Comenzamos a reir y a tratar de salir de esa situación, aunque sentíamos que esa realidad estaba asumida y nada importaba.

Después, la escena del reproche. La escena menos atractiva o menos emocionante de este sueño: el momento en que todo el mundo sabe de lo nuestro y donde todo el mundo me reprocha. Lo que más recuerdo es un instante en donde les digo a todos que “el amor es así, es lo que siento, es duro pero es así. No la quiero más (hablando de mi actual pareja). Quiero estar con ella" (vos por supuesto).

En otra escena, paralela y distinta por supuesto, como en todo sueño, alguien que no recuerdo quien era, reprochaba una situación que no viene al caso pero que no fue real por supuesto. Quizás es parte de esas situaciones que inventa el inconciente en los sueños, para demostrar la parte fea de algo que uno siente y quisiera hacer pero no se anima.

Y en ese preciso momento todo se desvanece. Todo queda en lo que fue: un hermoso sueño. Ese que pienso casi todos los días. Ese que quisiera para mi vida y que solo Dios sabe si podré concretar algún día o solo lo llevaré en mi mente y en mi alma por el resto de mis días.

Foto: desdemivenadotuerto.blogspot.com

Déjame escapar


Déjame escapar, dejame escabullirme como agua por las grietas de mi corazón. Te pido clemencia, te pido que me dejes olvidar y me dejes regalarle al olvido todo ese silencio de mar profundo; mar de sangre que recorre mi cuerpo a cada instante, a cada maldito instante y no me deja morir. Tu recuerdo no me deja morir porque tu recuerdo de mi se fortalece y mis recuerdos se fortalecen de mi angustia.

Quisiera poder decir que te he olvidado, que he dejado todos esos recuerdos ocultos e invisibles a mi mente; pero no puedo, no se como hacerlo y no hay nadie que me diga como hacerlo. Cada vez son más fuertes en mi interior y mi interior más vacío.

Pero lo más maldito de todo, es que esa ilusión que me mantiene espectante siempre, es quizás solo un invento de mi corazón para no morir de angustia, para seguir pensando en ese momento, en ese preciso momento en que te encuentres frente a mi, con lágrimas de sal en tus ojos y diciendo te amo; palabra que no pude decir a nadie más, desde que te fuiste.

Déjame escapar. O quizás no lo desee tanto.

Foto: blogs.cope.es

Hoy volví a hablar de tí

Hoy volví a hablar de tí. Fue como si todas esas ideas que siempre tuve y que nunca se fueron, salieran para perderse en palabras.

Hablé de tí, luego de largo tiempo que no lo hacía, y mi corazón volvió a sentir el calor que siempre emanaste. Quizás porque necesitaba de tu recuerdo hablado. Necesitaba saber de tí.

Lo peor de todo es que supe de tí y de tus pesares, de tus penas que ajenas son a mi voluntad de ayuda. Daría lo que fuera necesario para estar a tu lado, poder escucharte, abrazarte, contener tu temor, dibujarte una sonrisa y abrazarte para no dejarte nunca más. Daría cualquier cosa por poder decirte lo mucho que te extraño y todo lo que daría por volver el tiempo atrás.

Ese tiempo que con su evolución, me encoge como a un sweter mal lavado y me deja poco a poco como un trapo de piso, chorriando lágrimas de agua sucia. Ese mismo tiempo que será juez y dictaminará mi destino para ser libre de una vez por todas y volver a pararme frente a tí.

Autoodiandome

A veces me pongo a pensar (cuando el tiempo me sobra, cosa que no es muy habitual) y me digo: ¿por qué la vida te pone a esa chica en frente tuyo, justo en el momento menos adecuado y en consecuencia terminás perdiéndola y frustrándote toda tu vida?.

Siempre pienso que si la hubiese conocido después de los 23 años, me hubiese casado con ella, hubiese tenido todos los hijos que quisiera y hubiese sido feliz el resto de mi vida. Con esto de la edad me refiero a que a los 23 mi cabeza ya estaba más abierta a la vida y no tan cerrada como en mi juventud.

No es que ahora no sea feliz, pero de seguro que es una felicidad muy distinta, plasmada desde las necesidades y no desde la decisión propia.

Y lo que "hubiese sido" no sale de mi mente, se queda ahí, se instala y pienso que permanecerá por el resto de mis dias. Y no me gusta. Y ahora no puedo hacer nada. Y odio todo. Y me odio a mi.

Foto: lamiaintenzione.blogspot.com